martes, 3 de marzo de 2009


Electric Bar

El Electric es indiscutiblemente uno de los bares de música en directo más conocidos de Barcelona. O por lo menos, del barrio de Gràcia. El local engaña. Pequeño y oscuro, nadie diría que la flor y nata del moderneo barcelonés se da cita allí. O quizás es precisamente su estrechez y su oscuridad lo que le confieren su peculiar encanto. Abrigos de piel sintética y conversaciones sobre el FEA Festival. ¿Qué puede haber más total? La respuesta es simple: aderezarlo todo con una Estrella Galicia (4 euros) o un mojito de fresa (6 euros) El Elèctric tiene dos espacios separados: En la parte delantera del local, la barra y las mesas y butacas minúsculas (incluido en la puerta del local, sin llegar a ser una terraza, pero con la fresca y vistas a Travessera de Gràcia.) La parte posterior es la que alberga, separada por un pequeño pasillo y una gran cortina, la sala de conciertos. Aquí hay un caché, y eso se nota y se paga. A tres, cinco, o seis euros, dependiendo del día y la actuación. Pero vale la pena, porque el Elèctric está equipado. Se nota en la acústica, el espacio específico para conciertos, y también en la actutud del público que va allí. Nadie habla, la gente va a ver un concierto y aprovecha para tomar una copa, y no al revés.


Qué vimos

El 28 de febrero, apurando el me
s, MLB nos acercamos al Elèctric para ver a Animic, una banda que nos llamaba la atención por estar formada por seis integrantes que viven juntos en una mansión de El Bruc. Hacen un folk-pop suave y melancólico, casi naïf, pero, con seguridad, no lo suficientemente inocente para resulta naïf. Disfrutamos de la velado y pudimos comprobar que las continuas alabanzas e inmejorables críticas que reciben están más que justificadas.




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